16 feb. 2017

Escuela cerrada, escuela dormida, escuela es el orden, escuela es la fila - Germán Coppini


Germán Coppini















Escuela cerrada, escuela dormida, escuela es el orden, escuela es la fila. Cotorras, loritos, aves parlanchinas dicen de corrido lo de sus cartillas. La escuela es la jaula, la pajarería, la escuela es la soga que acaba con vidas. Despierta escuela, despierta y mira. Enseñas la noche y ocultas el día. Despierta escuela, despierta y mira. Matas ilusiones, matas alegría. El tonto es el tonto porque no le incitan y el listo es el listo porque participa. Honores, diplomas, mención, palmaditas, olvidando a tantos que las necesitan. Escuela es la paja sin una corrida, preguntas, respuestas, matan poesía, cesantes, suicidas, se impone la criba escuela es la soga que acaba con vidas. Despierta, escuela, despierta y mira.

6 feb. 2017

PIS-FM

       
   

Y las vocecitas, claro está,

tan límpidas ellas 

tan brillantes y poséticas ellas ¡ah!, 

tan clo-clo-clónicas ellas ¡ah! 

y tan amorosísimas ellas ¡ah! 

pulgueándo sin cesar de máquina en máquina

de pabellón auditivo externo 

a externo pabellón sordo 

llevando con tan artíssstica ¡ah! 

bondadosa ¡ah! 

y humana dedicación ¡ah!

la dulcemente confeccionada 

buena edulcorada nueva 

hasta el último confín 

del muy sujeto y muy cableado planeta. 

Yanohacenfaltapausas
paralapublicidad... ¡aaah!...

2 feb. 2017

jondo


Llegué una noche al límite arterial de un tiempo
donde aún era posible la conexión
con gentes zaheridas
abatidas con decoro de apátridas
aquella fascinante ceremoniosa manera
de sacar a flote la intimidad
a través de una quejumbre oriunda
de la más neta sabiduría de la sangre
y no transcrita nunca en un pentagrama
a no ser que se hiciera
con la onomástica deflagración de un grito.

J.M. Caballero Bonald.

30 nov. 2016

Qué lástima - León Felipe




¡Qué lástima
que yo no pueda cantar a la usanza
de este tiempo lo mismo que los poetas de hoy cantan!
¡Qué lástima
que yo no pueda entonar con una voz engolada
esas brillantes romanzas
a las glorias de la patria!
¡Qué lástima
que yo no tenga una patria!

Sé que la historia es la misma, la misma siempre, que pasa
desde una tierra a otra tierra, desde una raza
a otra raza,
como pasan
esas tormentas de estío desde esta a aquella comarca.
¡Qué lástima
que yo no tenga comarca,
patria chica, tierra provinciana!
Debí nacer en la entraña
de la estepa castellana
y fui a nacer en un pueblo del que no recuerdo nada;
pasé los días azules de mi infancia en Salamanca,
y mi juventud, una juventud sombría, en la Montaña.

Después... después ya no he vuelto a echar el ancla,
y ninguna de estas tierras me levanta
ni me exalta
para poder cantar siempre en la misma tonada
al mismo río que pasa
rodando las mismas aguas,
al mismo cielo, al mismo campo y en la misma casa.
¡Qué lástima
que yo no tenga una casa!
Una casa solariega y blasonada,
una casa
en que guardara,
a más de otras cosas raras,
un sillón viejo de cuero, una mesa apolillada
y el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla.
¡Qué lástima
que yo no tenga un abuelo que ganara
una batalla,
retratado con una mano cruzada
en el pecho, y la otra en el puño de la espada!
Y, ¡qué lástima
que yo no tenga siquiera una espada!

Porque..., ¿Qué voy a cantar si no tengo ni una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa
solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada?
¡Qué voy a cantar si soy un paria
que apenas tiene una capa!

Sin embargo...
en esta tierra de España
y en un pueblo de la Alcarria
hay una casa
en la que estoy de posada
y donde tengo, prestadas,
una mesa de pino y una silla de paja.
Un libro tengo también. Y todo mi ajuar se halla
en una sala
muy amplia
y muy blanca
que está en la parte más baja
y más fresca de la casa.

Tiene una luz muy clara
esta sala
tan amplia
y tan blanca...
Una luz muy clara
que entra por una ventana
que da a una calle muy ancha.
Y a la luz de esta ventana
vengo todas las mañanas.
Aquí me siento sobre mi silla de paja
y venzo las horas largas
leyendo en mi libro y viendo cómo pasa
la gente a través de la ventana.
Cosas de poca importancia
parecen un libro y el cristal de una ventana
en un pueblo de la Alcarria,
y, sin embargo, le basta
para sentir todo el ritmo de la vida a mi alma.

Que todo el ritmo del mundo por estos cristales pasa
cuando pasan
ese pastor que va detrás de las cabras
con una enorme cayada,
esa mujer agobiada
con una carga
de leña en la espalda,
esos mendigos que vienen arrastrando sus miserias, de Pastrana,
y esa niña que va a la escuela de tan mala gana.
¡Oh, esa niña! Hace un alto en mi ventana
siempre y se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.


¡Qué gracia
tiene su cara
en el cristal aplastada
con la barbilla sumida y la naricilla chata!
Yo me río mucho mirándola
y la digo que es una niña muy guapa...
Ella entonces me llama
¡tonto!, y se marcha.
¡Pobre niña! Ya no pasa
por esta calle tan ancha
caminando hacia la escuela de muy mala gana,
ni se para
en mi ventana,
ni se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
Que un día se puso mala,
muy mala,
y otro día doblaron por ella a muerto las campanas.

Y en una tarde muy clara,
por esta calle tan ancha,
al través de la ventana,
vi cómo se la llevaban
en una caja
muy blanca...
En una caja
muy blanca
que tenía un cristalito en la tapa.
Por aquel cristal se la veía la cara
lo mismo que cuando estaba
pegadita al cristal de mi ventana...
Al cristal de esta ventana
que ahora me recuerda siempre el cristalito de aquella caja
tan blanca.
Todo el ritmo de la vida pasa
por este cristal de mi ventana...
¡Y la muerte también pasa!

¡Qué lástima
que no pudiendo cantar otras hazañas,
porque no tengo una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa
solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón de viejo cuero, ni una mesa, ni una espada,
y soy un paria
que apenas tiene una capa...
venga, forzado, a cantar cosas de poca importancia!



Ya no hay locos - León Felipe





Pero ya no hay locos
Ya no hay locos, amigos, ya no hay locos. Se murió aquel manchego,
aquel estrafalario fantasma del desierto y ... ni en España hay locos.
Todo el mundo está cuerdo, terrible, monstruosamente cuerdo.
Oíd ... esto,
historiadores ... filósofos ... loqueros ...
Franco ... el sapo iscariote y ladrón en la silla del juez repartiendo castigos y premios,
en nombre de Cristo, con la efigie de Cristo prendida del pecho,
y el hombre aquí, de pie, firme, erguido, sereno,
con el pulso normal, con la lengua en silencio,
los ojos en sus cuencas y en su lugar los huesos ...
El sapo iscariote y ladrón repartiendo castigos y premios ...
y yo, callado, aquí, callado, impasible, cuerdo ...
¡cuerdo!, sin que se me quiebre el mecanismo del cerebro.

¿Cuándo se pierde el juicio? (yo pregunto, loqueros).
¿Cuándo enloquece el hombre? ¿Cuándo, cuándo es cuando se enuncian los conceptos
absurdos y blasfemos
y se hacen unos gestos sin sentido, monstruosos y obscenos?
¿Cuándo es cuando se dice por ejemplo:
No es verdad. Dios no ha puesto
al hombre aquí, en la Tierra, bajo la luz y la ley del universo;
el hombre es un insecto
que vive en las partes pestilentes y rojas del mono y del camello?
¿Cuándo si no es ahora (yo pregunto, loqueros),
cuándo es cuando se paran los ojos y se quedan abiertos, inmensamente abiertos,
sin que puedan cerrarlos ni la llama ni el viento?
¿Cuándo es cuando se cambian las funciones del alma y los resortes del cuerpo
y en vez de llanto no hay más que risa y baba en nuestro gesto?

Si no es ahora, ahora que la justicia vale menos, infinitamente menos
que el orín de los perros;
si no es ahora, ahora que la justicia tiene menos, infinitamente menos
categoría que el estiércol;
si no es ahora ... ¿cuándo se pierde el juicio?
Respondedme loqueros,
¿cuándo se quiebra y salta roto en mil pedazos el mecanismo del cerebro?
Ya no hay locos, amigos, ya no hay locos. Se murió aquel manchego,
aquel estrafalario fantasma del desierto
y ... ¡Ni en España hay locos! ¡Todo el mundo está cuerdo,
terrible, monstruosamente cuerdo! ...
¡Qué bien marcha el reloj! ¡Qué bien marcha el cerebro!
Este reloj ..., este cerebro, tic-tac, tic-tac, tic-tac, es un reloj perfecto ...,
perfecto, ¡perfecto!

19 nov. 2016

Nacidos para esto - Charles Bukowski



nacidos así
para esto
sonríen las caras dibujadas con tiza
se ríe la Sra. Muerte
los ascensores se averían
los escenarios políticos se disuelven
el mozo del supermercado recibe un título universitario
los peces oleosos escupen sus oleosas presas
el sol se esconde tras una máscara

nacemos
así
para esto para estas guerras cuidadosamente insensatas
para contemplar las ventanas rotas de la fábrica de la vaciedad
para los bares donde la gente ya no se habla
para las peleas a puñetazos que acaban en tiroteos y cuchilladas
nacidos para esto
para hospitales tan caros que resulta más barato morirse
para abogados que cobran tanto que resulta más barato declararse culpable
para un país donde las cárceles están llenas y los manicomios cerrados
para un lugar donde las masas elevan a los imbéciles a la categoría de héroes y millonarios

nacidos para esto
andando y viviendo en esto
muriendo por esto
enmudecidos por esto
castrados
viciosos
desheredados
por esto
engañados por esto
usados por esto
meados por esto
enloquecidos y enfermados por esto
convertidos en violentos
en inhumanos
por esto



el corazón se ennegrece
los dedos se dirigen al cuello
al arma
al cuchillo
a la bomba
los dedos imploran a un dios que no responde

los dedos se dirigen a la botella
a la pastilla
al polvo

nacemos a esta lastimosa devastación
nacemos bajo un gobierno que lleva endeudado 60 años
y que pronto no podrá ni siquiera pagar el interés de esa deuda
y los bancos arderán
el dinero no servirá para nada
se producirán asesinatos por la calle, a la vista de todos, que
quedarán impunes
habrá armas y revueltas por todas partes
la tierra no servirá para nada
disminuirá la producción de alimentos
el control del poder nuclear estará en muchas manos
las explosiones sacudirán sin cesar la Tierra
hombres robot afectados por las radiaciones se acecharán unos a otros
los ricos y los elegidos lo observarán todo desde plataformas espaciales
el Infierno de Dante parecerá un juego de niños comparado con esto
no se verá el sol y siempre será de noche
los árboles se morirán
desaparecerá la vegetación
hombres afectados por las radiaciones devorarán la carne de otros
hombres afectados por las radiaciones
el mar estará contaminado
los lagos y ríos se volatilizarán
la lluvia será el nuevo oro

un viento oscuro esparcirá el hedor de los cuerpos putrefactos de hombres y animales

nuevas y horribles enfermedades asediarán a los últimos y escasos supervivientes
y las plataformas espaciales desaparecerán por consunción
por el agotamiento de las provisiones
por efecto de la decadencia general

y entonces reinará el silencio más hermoso que

se haya oído nunca.

con el sol todavía oculto

a la espera del siguiente capítulo.














15 nov. 2016

No podemos...



“No podemos vivir eternamente rodeados de muertos y de muerte, y si todavía quedan prejuicios hay que destruirlos... No podemos encerrarnos cobardemente en un texto, un libro, una revista de los que ya nunca más saldremos, sino al contrario, salir fuera para sacudir,  para atacar... ¿Si no, para qué sirve?

Antonin Artaud

19 oct. 2016

Polvo en el viento



Dust in the wind (Polvo en el viento)

Cierro los ojos
sólo por un momento
y el momento se esfuma.

Todos mis sueños
pasan ante mis ojos,
…una bagatela.

Polvo en el viento
todo lo que son es polvo en el viento.

La misma vieja canción,
solo una gota de agua
en un mar inmenso. 

Todo cuanto hacemos
se desmorona,
aunque no queramos verlo.

Polvo en el viento,
todo lo que somos, es polvo en el viento.

No te resistas,
nada es para siempre
salvo la Tierra y el cielo.

Se escapa, se escurre,
y todo tu dinero
no comprará un minuto más.

Polvo en el viento
todo lo que somos es polvo en el viento...

Kansas - Dust in the wind


17 oct. 2016

Celia - poema de Fernando Valverde


                                                               A Celia, nacida hoy



No conoces la lluvia ni los árboles,

pero ya eres un bosque.



Hoy que comienza el mundo para ti,

que se pueblan tus ojos con el mar,

que todos te reciben como en una estación

donde se espera siempre,

que es principio y asombro,

mapas que no aseguran un lugar donde ir.



Hoy que el mundo comienza,

tristeza inadvertida,

eres el tiempo limpio,

el olor a madera y el silencio,

las preguntas sin sombras

y el amor sin orgullo

del que ha perdido todo.



Es esa mi certeza,

las olas, el océano,

tu risa que es un pájaro.



Has traído el murmullo de un recuerdo,

los pies pequeños, como pequeño

es el rastro de nieve que has dejado

en las horas de enero.



Cómo será la vida cuando crezca en tus manos

con la fragilidad de las buenas noticias,

como un pez que se escurre para volver al río.



Una tarde cualquiera,

con la misma sorpresa que un amor,

vas a sentir la brisa que ha tocado los árboles

con su cansancio antiguo.



Hay veces que es rugosa y escuece como un fósforo

cuando enciende un recuerdo…



Tus manos brillan,

no hay sombras ni puñales,

puedo ver los cometas

arañando la noche

como un barco que zarpa y se adentra en la niebla.



La vida es una casa donde habita un extraño,

un jardín del pasado al que no volverás,

una orilla que buscas con miedo a los fantasmas.

Pero también la vida

es una luz detrás de una ventana

cuando la oscuridad

ocupa cada hueco y cada continente.



Esta noche es oscura,

el tren busca unos brazos

que están al otro lado de las horas.



Mientras, pienso en el modo de decirte

que los sueños son parte de nosotros

como un embarcadero es un viaje.



Porque ya eres un bosque,

y hay delfines, y lagos, y montañas,

y amores imposibles

que se llamarán Celia.



Alguien dice tu nombre en el futuro

y se llena de gente una casa vacía,

todos se sientan a la mesa.

Ya lo habrás olvidado,

fue la felicidad quien sembró este dolor,

fue la felicidad igual que una tormenta

sobre un vaso vacío.



Cuando lleguen el miedo y la desesperanza,

y todas las cerezas hayan caído al barro,

y las gaviotas griten

el olvido imposible de una mujer herida

que siente que avanzar es quedarse más sola…



Si todo esto sucede

recuerda la manera en que la lluvia

se convierte en un árbol

y el modo en que las olas

son el final del agua y el principio del mar.



No conoces el mar, ni el barro, ni los árboles,

pero ya eres un bosque por el que pasa un río.



(De La insistencia del daño, 2014)


28 sept. 2016

Heriotzaren begiak






Etorriko da zure soaz heriotza
gor, logabe, alhadura zaharren gisa,
goiznabarretik gauera alboan dugun
ohidura zentzugabe bat bailitzan.

Zure begiak alferrikako hitza izanik
garraisi mutu, isiltasun oro isil,
goiz bakoitzean aurkitzen dituzu adi
ispilura begiratuz, ilun, hurbil.

Jakinen dugu egun hartan, oh
itxaropen!
bizitza zarela eta ezereza,
guziontzat du heriotzak soa zorrotz
bakar, mutu, leizera jetsiko gera.

Urratuko da ezpain hertsien keinua,
aurpegi arrotza leihoaren ondoan,
usadioen guneak desitxuratuz
biluztasuna nagusitzen denean.

Zure begiak argi grisaren errainu,
mendi ilunen goizorduko izotza,
esnatzearen dardara eta ikara
kale hutsetik hurbiltzen zarenean.

Jakinen dugu egun hartan, oh
itxaropen!
bizitza zarela eta ezereza,
gizontzat du heriotzak soa zorrotz
bakar, mutu, leizera jetsiko gera."